Apuestas online. Un consumo que crece entre los adolescentes
Las apuestas online son una forma de consumo cada vez mas frecuente entre adolescentes. En los últimos tiempos el numero de adolescentes que se adentran desde sus celulares a los sitios de apuestas online fue creciendo considerablemente. Uno de los sitios mas visitados son los relacionados con el deporte, también hay quines hacen sus apuestas en los casinos virtuales. Sin restricciones acceden a los lugares de apuestas con absoluta libertad. En algunos países, como China, las leyes prohíben que los menores de edad participen en actividades de apuestas. Sin embargo, en la era digital es difícil controlar el acceso de los adolescentes a las plataformas de apuestas en linea.
Como adultos cabe interrogarnos acerca del motivo por el cual las apuestas en el caso de adolescentes constituyen un problema o son motivo de preocupación?
Una de las razones para reflexionar es que se las nombre como “juego” a este tipo de apuestas, siendo que conforman una actividad cuyo fin es un negocio que mueve grandes sumas de dinero. El juego no constituye en si mismo una actividad comercial, si no una actividad lúdica que para conservar sus propiedades intrínsecas requiere que aquel o aquellos que participen logren una ficción que recrea la realidad por el mero logro de obtener placer.
En cambio en las apuestas online el fin cambia y lo que debiera ser el goce por el solo hecho de jugar se transforma en un consumo mas, tal como otras formas de consumo que crecen día a día entre adolescentes, entre las que cabe mencionar el alcohol y diversos tipos de sustancias químicas. El intento de obtener un beneficio inmediato como ganar dinero para seguir apostando, puede que no resulte como se espera y entonces se generen deudas que convierten el circuito en algo adictivo. Una imagen posible podría ser alguien que cada vez esta mas pendiente del celular y se aleja de a poco del resto ya sean personas o actividades individuales.
Otra de las razones que invitan a reflexionar, es que este tipo de apuestas online sin regulación alguna para el caso de adolescentes, están en las redes al alcance de cualquiera con disposición de dinero por ejemplo a través de las billeteras también virtuales, lo cual proporciona cierta autonomía y libertad adicional. Entonces aquí, el llamado “control parental” por las redes o plataformas, puede ser una herramienta valida pero no suficiente. Ya que muchas veces es en los ámbitos familiares donde también los adultos realizan este tipo de apuestas como entretenimiento o no están al tanto de que los adolescentes incursionan en las apuestas o bien lo toman como algo que no conlleva ningún riesgo por tratarse de una mas de las formas de consumo actual que ocurren en las redes.
Este ultimo punto abre una reflexión adicional; ¿se trata aquí de que el juego o los juegos tanto en forma real como virtual están perdiendo valor?. Y en cambio la búsqueda de obtener un “beneficio” se esta convirtiendo en el principal fin en estos casos?. Cuando sin embargo, el valor que encierra el juego como cualquier otra actividad lúdica es la gratuidad no el beneficio.
Agrego una cita del libro de Nuccio Ordine “La utilidad de lo inútil “ sobre un discurso pronunciado a sus alumnos en el ámbito de la universidad ,que puede invitar a pensar acerca una realidad que crece cada vez mas y mas como el caso de las apuestas entre adolescentes u otras formas de consumo y el sentido que se nos escapa entre las manos, ya que tod@s y cada uno somos parte de la época que nos toca vivir.
“Había una vez dos peces jóvenes que iban nadando y se encontraron por casualidad con un pez mas viejo que nadaba en dirección contraria; el pez mas viejo los saludo con la cabeza y les dijo; Buenos días, chicos; ¿Como esta el agua?. Los dos peces jóvenes siguieron nadando un trecho, por fin uno de ellos miro al otro y le dijo; ¿Que demonios es el agua?”.
El sentido inmediato de la historia de los peces no es mas que el hecho de que las realidades mas obvias, ubicuas e importantes son a menudo las que mas cuesta ver y las mas difíciles de explicar.
Laura Caparra

