En este tipo de terapia, a mi criterio, la función del psicólogo es ser mediador e interlocutor externo y objetivo. Escucha la problemática de ambas partes dentro de la pareja además de escuchar e intervenir en lo personal e individual que cada integrante de la pareja pone a jugar en ese vínculo único.
Este espacio terapéutico permite que las parejas puedan conectarse, escucharse, mirarse, comprenderse de otro modo y a veces hasta incluso encontrar aspectos desconocidos del otro. Sus resultados dependerán del compromiso terapéutico y de las vicisitudes del vínculo en esa pareja singular. En algunos casos se podrá ayudar en la unión, crecimiento o fortalecimiento de la relación y en otros, los menos, se acompañará en una sana separación vincular.
Lic. Jeannette Oyarzún Riquelme

